Una biopelícula, biofilm, tapiz bacteriano o tapete microbiano es un ecosistema microbiano organizado, conformado por uno o varios microorganismos asociados a una superficie viva o inerte, con características funcionales y estructuras complejas. Este tipo de conformación microbiana ocurre cuando las células planctónicas se adhieren a una superficie o sustrato, formando una comunidad, que se caracteriza por la excreción de una matriz extracelular adhesiva protectora.
Una biopelícula puede contener aproximadamente un 15% de células y un 85% de matriz extracelular. Esta matriz generalmente está formada de exopolisacáridos, que forman canales por donde circulan agua, enzimas, nutrientes, y residuos. Allí las células establecen relaciones y dependencias: viven, cooperan y se comunican a través de señales químicas, que regulan la expresión de genes de manera diferente en las distintas partes de la comunidad, como un tejido en un organismo multicelular.
Etapas de crecimiento
Se han propuesto 5 etapas para la formación de biopelículas. En la primera y segunda etapa, las células planctónicas presentan una asociación leve y débil al sustrato seguida por una fuerte adhesión. La tercera y cuarta etapa se caracteriza por la agregación celular en microcolonias seguido por la maduración de la biopelícula. En la quinta y última etapa, las células que conforman la biopelícula se desprenden de la colonia y retornan a la vida planctónica transitoriamente y se dispersan.
Control químico
Cuando una adecuada higiene oral no es suficiente para prevenir el desarrollo del biofilm, se puede utilizar dentífricos y enjuagues bucales con sustancias químicas terapéuticas. La clorexidina, el triclosán y los aceites esenciales y minerales, sustancias que se ha comprobado que eliminan bacterias dañinas, pueden reducir el grado de placa o gingivitis e impiden que los microorganismos causantes de enfermedades se establezcan en colonias.
Consejos para controlar el biofilm
Lave sus dientes y toda prótesis o aparato para interrumpir el Biofilm. Elija un dentífrico con ingredientes antibacteriales, como el triclosán.
Enjuague su boca con una solución con ingredientes antibacteriales, como clorexidina, cloruro de cetilpiridino o mezcla de aceites esenciales en alcohol.
Remoje sus prótesis en algún antiséptico comercial.
Si su revestimiento dental está rajado, poroso o descascarillado, consulte a su dentista para arreglarlo. Para eliminar los indeseados organismos, pídale a su dentista que reemplace sus prótesis cada 7 años.